Apóstol Victor Archila - Iglesia de Cristo Hosanna, Dallas TX

 

EL HÁBITAT DEL AMOR

 

 

El ambiente que nos rodea es vital para poder disfrutar de cada cosa que hacemos. Tenemos que reconocer que nosotros somos responsables del ambiente que hoy nos rodea. Hemos contribuido en un porcentaje muy alto para formar el hábitat en el cual nos movemos. Cuando leemos en la Biblia los hábitats que Dios formó para los seres humanos aprendemos la importancia de un ambiente saludable. En Job 38 dice que cuando Dios estaba creando la tierra se rodeó de un ambiente musical, también la palabra nos cuenta que cuando fue hecho Luz Bel, Dios se rodeo de un ambiente musical.

Uno de los hábitat, más impresionantes de los que nos relata la palabra del Señor, fue el Jardín del Edén. Una de las características que observamos es el significado de su nombre: Edén quiere decir delicia. Dios formó para la primera pareja un lugar donde ellos pudieran encontrar deleite, al ver, al trabajar, al vivir. Otra de las características del Edén era la presencia de Dios. Un hábitat sin la presencia del Señor no es adecuado para el crecimiento del amor. Otra de las características del Edén era la perfección. No había pecado. Nosotros sabemos hoy que Dios quiere que formemos un hábitat que alcance la santidad y la perfección. Un viajero en Alemania vio una cosa singular en una fonda donde se hospedó, después de la comida, el dueño colocó en el suelo un tazón grande de caldo, y silbó de una manera especial. Vinieron al cuarto un perro y una rata grande, un gato, y un cuervo. Todos estos animales se acercaron al tazón y, sin molestarse unos a otros, pacíficamente comieron juntos. Después el perro, el gato y la rata se acostaron cerca de la lumbre, mientras el cuervo brincaba por todas partes. El dueño de la casa había disciplinado a estos animales de tal manera que ninguno hacía daño alguno a otro. Si un perro, un cuervo, un gato y una rata pueden vivir juntos, ¿es posible que las personas, especialmente los matrimonios puedan vivir en armonía? Aunque le parezca increíble este hombre logró que un perro se llevara con  un gato, mientras que de alguna manera enseñó al gato a cohabitar con la rata, y al mismo tiempo logró que un cuervo fuera parte de la familia. La pregunta que me gustaría que te hicieras es ¿Qué podría lograr yo y mi cónyuge si cambiáramos de actitud?

 

EL HÁBITAT DEL AMOR

 

La vida biológica del hombre está en la sangre, es a través de ella que los sistemas del cuerpo funcionan a su perfección. Cuando una persona tiene alguna herida y empieza a desangrarse la debilidad de su cuerpo es uno de los primeros síntomas,  si no detienen la hemorragia puede hasta morir. El amor es la vida del ser tripartito, un hombre que no ha recibido el amor adecuado desde su niñez va a tener graves evidencia de muerte a nivel de su alma, mente, sentimientos, emociones, intenciones, etcétera. El hábitat que nos rodea es muy importante ya que este alimenta y determina nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestro temperamento. El rey Salomón entendía la importancia del hábitat adecuado.

 

Sus columnas de plata, su respaldo de oro y su asiento de púrpura, su interior tapizado con amor por las hijas de Jerusalén. Cantares 3:10.

 

Las columnas de plata: La Biblia dice que la lengua del justo es como plata; también dice que las palabras dichas como convienen, son como adornos de plata en una manzana de oro. La plata en el hábitat que construyó Salomón representa la sabiduría y la prudencia al hablar. Tener columnas de plata en nuestro hogar es igual a hablar con prudencia y sabiduría, la Biblia nos dice al respecto. “El respaldo de oro: Los regaños del sabio sobre el oído atento son como anillo o collar de oro. Proverbios 25:12” En el cantar de los cantares, la cabeza del amado es comparada con el oro, podríamos interpretarlo como los pensamientos con integridad. El arca del pacto y todos los utensilios del lugar santísimo fueron hechos de oro, esto nos habla de integridad, excelencia, dedicación, y de un valor precioso. Si queremos tener un respaldo de oro en nuestro hábitat es necesario trabajar en la integridad, en la excelencia, pensar positivos, ir tras los principios eternos, dedicarnos al hogar. El asiento de púrpura: Con vestidos de púrpura se vestían a los reyes. El tabernáculo de Moisés estaba cubierto de púrpura, las cortinas del tabernáculo eran de púrpura. La púrpura nos habla de realeza, y esto esta relacionado con el respeto, el servicio, la honra. Un rey es respetado, es servido y es honrado. Es muy importante que mientras edificamos nuestro hábitat, uno de los materiales que debemos usar es la púrpura. La cual es igual a respetar aquellos que integran nuestra familia, a servir a los nuestros y a honrarlos. Tanto el esposo como la esposa tienen necesidad de ser respetados.

Su interior tapizado con amor por la hijas de Jerusalén: Su interior tapizado con amor. Aquí surge una pregunta, ¿por qué solo el interior y no el exterior? Porque nada externo logra afectar internamente por mucho tiempo. El orden es, primero necesitamos trabajar por dentro. ¿Quiénes pueden tapizar el interior de amor? Las hijas de Jerusalén. Jerusalén quiere decir paz. Entonces podemos decir: Su interior tapizado con amor por las hijas de la paz. Entonces entendemos que el material para poder tapizar el interior de amor, es la paz. Hay que comprender que la paz tiene tres niveles, cada uno esta relacionado con el otro y tienen una dependencia entre si. El primer nivel es la paz con Dios, el segundo nivel es la paz con nosotros mismo, y el tercer nivel es la paz con los hombres. Por lo tanto, el ambiente que rodea nuestro hogar o hábitat debe de estar impregnado del amor, no hay nada que puede suplirlo.

 

LA RAÍZ DEL AMOR

 

Para que Cristo habite en vuestros corazones por medio de la fe; de modo que, siendo arraigados y fundamentados en amor,  seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios. Efesios 3:17-19. El apóstol Pablo nos enseña que debemos de estar arraigados y fundamentados en amor, dos aspectos importantes que debemos de comprender, arraigados y fundamentados.

La palabra arraigados desde su raíz griega se traduce: echar raíz, hacerse estable. El apóstol nos estaba invitando a tener estabilidad a través del amor, a dejar que la raíz crezca y profundice nuestras relaciones. La raíz en los vegetales tiene varias funciones entre ellas esta: fijar el organismo en el suelo, absorber el agua y las sales necesarias para el metabolismo vegetal. La enseñanza es clara, el amor es la raíz de la vida, el amor es el que nos mantienen estables durante el viaje sobre la tierra. La inestabilidad es un síntoma de la falta de amor, si alguna persona descubre que es inestable debe saber que una de las razones de su debilidad es el hábitat donde creció, tenía una carencia de amor que no le permitió crecer saludablemente. En otras palabras esa persona no ha sido amada correctamente. La raíz tiene la función de absorber el agua de la tierra, es decir, el amor nos ayuda a mantenernos hidratados con las palabras que oímos. Nuestra raíz tiene el poder de profundizar y tomar lo que nos beneficia y no quedarse donde está seco, donde ya no hay agua.

Otra de las funciones de la raíz es extraer los minerales de la tierra, Los minerales de la tierra tipifican las actitudes negativas o positivas a las que nos enfrentamos, nuestra raíz tiene la capacidad de desechar las actitudes negativas y absorber las actitudes positivas. Si nuestra raíz no se desarrolla, es decir, el amor, el viaje de nuestra vida será inestable. Nuestros pensamientos, nuestras relaciones, nuestras metas, nuestros deseos, serán inestables y débiles. El amor que es nuestra raíz, nos da estabilidad, nos hidrata, y nos vitaminiza con las actitudes y las relaciones.

 

EL FUNDAMENTO DEL AMOR

 

Cuando ya hemos alcanzado la estabilidad, es necesario que seamos consolidados. Para ello Pablo nos invita a fundamentarnos en amor. La expresión fundamentados es igual colocar una base, consolidar, cimentar. Es el amor el que construye en una vida el fundamento que nos permite consolidarnos como hombres o mujeres, Y nos da la madurez necesaria. Vamos a explicar la consolidación de un ser humano con la crianza. Cuando una persona no se desarrolla en sus primeros dieciocho años en un hábitat de amor. No tiene el alimento necesario para poder terminar de crecer y alcanzar la madurez como hombre o mujer, su formación está incompleta. Al contraer un compromiso matrimonial, tarde o temprano el cónyuge va descubrir que se casó con un niño con cuerpo de adulto, le va hacer berrinches, su irresponsabilidad será el pan de cada día. En otras palabras se casó con una persona inmadura.

Esto se vuelve un círculo vicioso porque este nuevo matrimonio no logra construir un hábitat de amor. La esposa se dedica a terminar de criar a su esposo o viceversa, por lo tanto no puede haber un fundamento en el amor. Y nuevamente empiezan a sufrir y carecer del hábitat necesario para los niños. Pero cuando una persona es arraigada en el amor, naturalmente avanzará hacia el fundamento. Cuando hablamos de fundamento nos referimos a las bases y principios divinos para construir una vida y un matrimonio. El Señor Jesucristo nos enseñó en el evangelio de Mateo 7:24. De dos hombres que edificaron su casa, uno uso como fundamento la arena y el otro la roca. Jesús dijo que el hombre que había edificado su casa sobre la roca era aquel que escuchó sus palabras y las puso por obra. Entonces el fundamento para edificar un hogar son los principios divinos que has estado escritos por más de dos mil años. El ser fundamentados en amor nos permite alcanzar la madurez en las diferentes etapas de la vida, como Padre, como esposo, como hombre o mujer, como ciudadano, como líder, como ministro, etcétera. ¿Dónde se consolida un joven cómo hombre? en el hábitat del hogar en amor, allí se consolida como padre y esposo. Mientras que en la iglesia en el hábitat de amor espiritual se consolidan los líderes, los ministros, los hombres de bien. Cuando somos arraigados y fundamentados en amor entonces somos capaces de comprender cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad de Dios y el amor de Cristo. Es el amor de Cristo y el amor de Dios que sobrepasa el conocimiento. Es decir, que ya no nos movemos por lo que conocemos sino porque amamos. Cuando somos arraigados y fundamentados en amor entonces estamos listos para ser llenos de la plenitud de Cristo.

 

CONCLUSIONES

 

1.      Una de las prioridades que una pareja debe de tener es edificar un hábitat que esté fundamentado en el amor. Y esto se hace a través de hablar con sabiduría y prudencia. Parte de los materiales que usamos para construir nuestro hábitat es la integridad, la excelencia, el valor, el respeto.

2.      Para que nuestro hábitat se consolide debemos de echar raíz, esa es la recomendación del apóstol Pablo, una raíz que absorba todas las actitudes positivas, que nos hidrate y nutra en el amor.

3.      El tercer paso para construir nuestro hábitat de amor es el fundamento, y este lo colocamos a través de los principios bíblicos que adoptamos para vivir.