
Apóstol Victor Archila - Iglesia de Cristo Hosanna, Dallas TX
EL AMOR EN LA PAREJA
El amor es la columna sobre la cual
se sostiene un matrimonio, es el fundamento sobre el que se construye un hogar,
es el combustible que nos mantiene viajando en medio de días malos y días buenos,
en medio de torrentes de dificultades y valles de sombra y muerte. El amor es
el poder que Dios ha usado para transformar nuestras vidas y acercarnos a Él.
La Biblia dice claramente que sin amor nada somos, aunque tengamos
reconocimientos de toda clase.
El amor es para el matrimonio lo que
la sangre es para la vida, lo que el oxígeno es para nuestros pulmones, lo que
el agua es para los peces. Sin él no podemos crecer, ni avanzar. Toda pareja
debe entender la importancia del amor para su relación y su consolidación en
las diferentes etapas de la vida. Hace algún tiempo leí una historia que me
conmovió. Una joven muy hermosa, tenía su prometido y tenían planes de
matrimonio. Pero lamentablemente ella tuvo un accidente automovilístico, fue
llevada inconciente al hospital. Ese día le tocó
atender el caso de aquella joven, a un médico que era muy particular con sus
pacientes. Tenía el hábito de llevarles una rosa amarilla después de ser
operados. El caso de la joven se complicó y tuvieron que amputarle de la
rodilla para abajo. El médico entró a su cuarto para explicarle lo que había
pasado, pero llevaba una rosa amarilla en la bolsa de la bata blanca. Ella no
se había dado cuenta de la intervención que le habían hecho. El médico le
obsequió la rosa amarilla y le explicó lo que había sucedido. Como era de
esperarse ella se sintió muy mal, los días que vinieron fueron de depresión y
constante dolor interno para la joven. Para sumar a su dolor cuando el novio se
enteró de lo sucedido se alejó de su novia y no quiso llegar a verla. El médico
prohibió todo tipo de visita, sólo los padres podían verla, ni al novio dejó
que la visitara. La rosas amarillas llegaban todos los días, algo que no hacía
con los demás pacientes. Empezaron a tener una relación de amistad y la joven
se sentía muy bien con el apoyo del joven médico. Llegó el momento que le
dieron de alta y allí la estaba esperando el doctor para despedirla con un ramo
de rosas amarillas. El médico empezó a frecuentar a la joven, sin faltar la
rosa amarilla, llegaron a ser amigos, se enamoraron y se casaron, y las rosas
amarillas estaban día a día en casa. Esa fue una tradición que el cumplió por
más de treinta años de casados. El médico falleció y cuentan los hijos que
después de muerto, su madre, la joven aquella que le habían amputado parte de
su pierna, seguía colocando todos los días las rosas amarillas. Esta pareja nos
deja una lección del verdadero amor, una rosa que se convirtió en un símbolo de
su amor, de su comprensión, de sus atenciones, y que marcó la vida de ellos. El
amor de toda pareja debe de mantenerse a través del tiempo, en vez de
debilitarse como le pasa a la mayoría. Pero para ello es importante entender
qué debemos hacer.
Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo
conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no
tengo amor, nada soy. Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi
cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha. 1 Corintios
13:2-3
EL AMOR EN LA PAREJA
El apóstol Pablo nos da la
perspectiva divina del amor, es decir, la perspectiva correcta. Él lo dice de
esta manera: Si tuviéramos dones, y entendiéramos todos los misterios, y
pudiéramos alcanzar todo el conocimiento, pero no tenemos amor. Nada somos. En
otras palabras podemos llegar a tener todas estas cosas y no amar. Por lo tanto
el amor no se mide por lo que tenemos.
Pero el Apóstol sigue ahondando en
el tema. Ahora nos dice que el amor no se mide por lo que hacemos. Si diera
todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregará mi cuerpo para
ser quemado y no tengo amor de nada me aprovecha. Entonces el amor no se mide
por lo que se hace.
Bueno entonces si el amor no se mide
por lo que tenemos, y ni siquiera por lo que hacemos, entonces ¿Qué es el amor?
Para dar una respuesta clara, concreta y bíblica, diremos que el amor es el
fruto del espíritu. El amor es un poder que transciende barreras, es la esencia
de la naturaleza de Dios. Podríamos clasificar el amor en cuatro dimensiones,
el amor de Dios, el amor de un amigo, el amor entre una pareja, por último el
amor de padres a hijos y viceversa.
En el Antiguo Testamento se traducen varias
palabras hebreas como amor o el verbo “amar”, especialmente el término ahabah, que tiene como raíz a ahab,
ésta palabra se puede traducir como: lo que agrada, lo que gusta. Se expresa
así el amor hacia la esposa, como Jacob, que sirvió por siete años por Raquel “y le parecieron como pocos días, porque la
amaba” Génesis 29:20. Muchos tratan de definir o de enmarcar el amor en
un concepto, pero la Biblia no nos da una definición del amor, porque el amor
no es un concepto es un fruto, una acción, 1ª. Corintios 13, nos dice: que hace y que no hace el amor. Es sufrido es
benigno, el amor no busca lo suyo.
En el Nuevo Testamento se utiliza
tres palabras griegas para hablar sobre el amor. La primera es ágape que es el
amor del espíritu, la segunda es philadelphia, este
se da cuando el amor es entre hermanos, y la tercera es philantrophia,
y este es el amor hacia los hombres y las atenciones que tenemos hacia ellos.
LOS TRES NIVELES DEL
AMOR
Ahora debemos hacernos una pregunta
¿Cuál es el amor que fluye en un matrimonio? La pareja es tan compleja que
necesita desarrollar relaciones de amigos, de hermanos, de amantes, para
realizarse como pareja. En otras palabras son necesarios el amor ágape, el amor
filial y el amor eros (el amor del cuerpo). El amor
es una semilla que necesita un hábitat adecuado para poder crecer y
desarrollarse hasta dar su fruto. Por lo tanto debe de cultivarse, de cuidarse
y de alimentarse, si es que deseamos ver un crecimiento y disfrutar de su
fruto.
Lo que la Biblia nos enseña es lo
siguiente. Como seres humanos Dios nos hizo tripartitos, es decir, tenemos espíritu,
alma y cuerpo. Por lo tanto es necesario que desarrollemos la capacidad de amar
en estos tres niveles. Toda pareja debe de comprender que es necesario cuidar y
estar cultivando el amor del espíritu, el amor del alma y el amor del cuerpo.
Muchas parejas solo le dan importancia al amor del cuerpo, algunas otras han
perdido el amor eros, y están alimentando y viviendo
en el vínculo del amor filial, que es el amor del alma. Quiero ahondar un poco
en este nivel, al cual también podríamos llamar amor sensual. La palabra
sensual correctamente la debemos entender como sensitivo, es decir, uno que ama
a través de sus sentimientos. El problema de los sentimientos es que nos llevan
por la vida en un sube y baja.
Los sentimientos los podemos
ilustrar con una línea ondulada, la cual nos lleva hasta la cúspide y luego
desciende hasta colocarnos en los niveles más bajos. Si el amor que profesamos
en nuestro matrimonio es sensual, seguramente viviremos entre las alturas y las
profundidades. Algunas veces nos sentiremos muy felices con nuestro cónyuge y
otras veces nos sentiremos frustrados hacia nuestra pareja. Este es el
verdadero conflicto de alimentar o desarrollar en una relación de pareja
únicamente el amor filial, que es el amor sensual. Debe quedar muy claro, que
si nos enfocamos sólo en uno o dos niveles del amor, dejando aun lado alguno,
estaremos formando una fisura en el amor de nuestra pareja. Esto no nos
permitirá nunca llegar a consolidar nuestro matrimonio. Los cónyuges
necesitamos entender la importancia de alimentar el amor, del espíritu, del
alma y del cuerpo.
EL ALIMENTO DEL AMOR
En el Cantar de los Cantares Dios
nos dejó un legado en la relación de la pareja. Una de las grandes enseñanzas
de los amados de Cantares es el alimento del amor en sus tres dimensiones. Hay
tres niveles del amor que son: la capacidad de amar con el espíritu, la
capacidad de amar con el alma y la capacidad de amar con el cuerpo. Los tres
niveles del amor necesitan ser alimentados única y exclusivamente por nuestro
cónyuge. Recordemos que cada persona tiene su propia singularidad, es única, no
hay otro como tu. Esto nos enseña que la necesidad de una esposa no es la misma
necesidad de todas las demás.
Por lo tanto no podemos ni debemos de
generalizar. El varón como esposo también tiene necesidades totalmente
diferentes a las mujeres, pero de la misma manera la necesidad de un varón no
es la misma necesidad de otro. Estamos haciendo estas aclaraciones con el
propósito de no cometer el error de querer preguntarle a una amiga o amigo cómo
alimentar las necesidades de su cónyuge. Aquí surge otra pregunta ¿Cómo sabemos
de qué manera alimentamos a nuestro cónyuge? Contestaremos esta pregunta con
varias respuestas. El varón y la mujer tienen diferentes necesidades tanto en
su espíritu, en su alma y en su cuerpo que deben de ser atendidas.
El alimento del amor Eros. Es de suma importancia aprender a alimentar y satisfacer el amor entre
la pareja. Para que los cónyuges desarrollemos esa capacidad, debemos
conocernos. El fundamento del conocimiento es la comunicación eficaz. El
asiento de la comunicación eficaz es la habilidad de saber escuchar. Digámoslo
de otra manera, si queremos satisfacer las necesidades de nuestra pareja,
tenemos que saber que le agrada, y que no le agrada; que le gusta, y que no le
gusta; que desea, y que no desea. Y esto lo logramos conversando. Como puedo
saber de que manera el cuerpo de mi esposa necesita ser amada si no me lo dice.
Y si yo le pregunto y ella por timidez o prejuicios no quiere hablar. Entonces
es necesario ayudarla. Bueno esto puede pasar también con los esposos, no es
una situación femenina solamente.
El alimento al amor filial. Este es el otro nivel del amor, la necesidad de un alma de ser amada
por su cónyuge. En el alma se encuentra nuestra identidad, nuestros
sentimientos, nuestras emociones, etcétera. El mayor tributo a la identidad de
una persona es el amor. Los estudiosos del comportamiento humano han llegado a
la conclusión, que la mayoría de personas que tienen problemas con su
identidad, es por la falta de amor que tuvieron durante su niñez y
adolescencia. El amor filial es el alimento a las necesidades del alma, es la
necesidad que tenemos de conectar nuestros sentimientos con nuestra pareja. Es
la necesidad de conectarnos como personas con nuestro cónyuge.
¿Por qué los hijos se conectan
fácilmente con sus padres? Porque hay un vínculo que se formó desde la niñez.
Cuando padres e hijos se juntan hay una relación del amor filial, ambos se
retroalimentan, porque se pueden conectar. La clave para alimentar nuestro amor
filial, en el matrimonio es la conexión. Y la conexión se da tenemos una
actitud de aceptación y de amor hacia nuestro cónyuge.
El alimento al amor Ágape. El alimento al amor ágape es la dimensión del espíritu del hombre, él
cual también tiene necesidad de ser amado. El alimento de un espíritu humano es
la palabra de Dios, es la ministración de un pan
celestial. Las palabras que nosotros decimos a favor o en contra de nuestro
cónyuge determinan el alimento que servimos día a día a la mesa en nuestro
hogar. La Biblia dice en Proverbios que en nuestra boca está el poder de la
vida y de la muerte. Nuestro espíritu necesita ser alimentado con el amor de
nuestra pareja, y ese alimento son las palabras que traen vida sobre el
espíritu de nuestro cónyuge. Jesús santificó a la iglesia con el lavamiento de
la palabra. Es decir, usó la palabra para alimentar el espíritu.
EL CUIDADO DEL AMOR
Toda pareja debe aprender a cuidar
de su amor, el problema en muchas relaciones no está tanto en lo que hacen,
como en lo que dejaron de hacer. Se descuidaron de la necesidad de su cónyuge y
el amor se empezó debilitar. Ahora
podemos decir con toda libertad que el cuidado del amor implica alimentar el
amor del espíritu, el amor del alma y el amor del cuerpo. Este cuidado empieza
con entender que nuestro cónyuge tiene necesidades básicas. Que deben ser
atendidas y no descuidadas. Cuando una esposa descuida las necesidades que
tiene su esposo, está exponiendo su matrimonio a un deterioro en las
relaciones. ¿Cómo se cuida el amor?
Satisfaciendo las necesidades básicas que tanto un esposo o esposa tienen. Esas
necesidades básicas están en los tres niveles del amor que hemos estado
explicando.
CONCLUSIONES
1. El amor es un fruto que no se mide
por lo que hacemos o por lo que obtenemos. Es el fruto del Espíritu que trae
consigo una acción, una conducta basada en los principios bíblicos.
2. El amor necesita ser cuidado,
como se cuida una semilla. El amor crece
y para desarrollarse saludablemente necesita un hábitat adecuado.
3. El amor tiene tres niveles: Amor
ágape; amor filial; y amor eros. El amor necesita ser
alimentado en sus tres niveles, única y exclusivamente por el cónyuge
4. El amor debe de ser cuidado a través
de satisfacer las necesidades básicas en sus diferentes niveles.