
Apóstol Victor Archila - Iglesia de Cristo Hosanna, Dallas TX
EL AMOR DE UN ESPOSO
El matrimonio es una empresa divina,
una unión que fue establecida por la voluntad de Dios. Dentro de los principios
que el Señor estableció, está el papel del varón como cabeza de su esposa. Cuando
la Biblia se refiere al varón como cabeza de la mujer, se está refiriendo al
hecho de ser líder, de ser ejemplo, de ir adelante en todas las cosas. El amor de un matrimonio, no es responsabilidad
únicamente de las esposas. Un esposo debe de amar a su esposa. Veamos un
ejemplo que nos ayudará a entender cómo debe de amar un esposo. Este hombre era
un capitán del Ejercito de los Estados Unidos. Él ya había terminado su
servicio en el ejército y estaba retirado, tenía su propio negocio. Un día
venía de su negocio y mientras manejaba rumbo a su casa empezó a desear
sexualmente a su esposa, paso comprándole rosas rojas para llevarle. Venía
meditando que iba hacer al entrar, dijo la voy a abrazar por detrás y la voy a
besar. Mientras tanto la esposa en la casa esta muy estresada y mal humorada.
Ella estaba retrasada con lo que estaba cocinando, la casa era un desastre y
los tres hijos que tenía, la habían hecho pasar una mala tarde, y para poner
más cargas a esta situación, ellos tenía tareas de la escuela. Bajo esas
condiciones se apareció el capitán del ejército que estaba deseando a su
esposa. Efectivamente al llegar entró con las rosas rojas la abrazó por atrás y
empezó a enamorarla. La esposa se puso muy molesta y esa fue la gota que
rebalsó el vaso. Ella empezó a llorar se fue para la sala y le dijo: He estado
todo el día luchando por terminar el oficio de la casa, los niños se han
portado muy mal, estoy atrasada en todo y tú pensando en tener algo conmigo en
vez de ayudarme. El capitán la escuchó hasta que ella se desahogó. Él le dijo
no te preocupes ve al cuarto a descansar yo me encargo. Se organizó
inmediatamente, terminó de cocinar, limpió la casa y ayudó a los niños en sus
tareas. Cuatro horas después cuando entró a la recámara, allí estaba su esposa,
con un negligé puesto, preparada para estar
con su esposo íntimamente. Ahora le pregunto, ¿cuántas veces nos ha pasado lo
mismo que al capitán, pero no hemos reaccionado de la misma manera? Esta
historia nos ilustra la manera correcta en que un esposo debe amar y entender a
su esposa. Sabemos que una de las
grandes enfermedades de nuestra sociedad es la infidelidad de los varones en el
hogar, y la falta de amor para con su esposa. Las esposas se quejan por la falta
de atención y de amor de sus esposos. Una esposa lo único que quiere es estar
segura que su esposo la ama.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como
Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla,
habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, Efesios 5:25-26
CRISTO Y LA IGLESIA
Estos dos versículos de Efesios,
muestran una visión elevada del matrimonio. Aquí el matrimonio no es una
necesidad práctica ni una cura para el deseo sexual, sino una figura de la
relación entre Cristo y su Iglesia. El
consejo de Pablo a los efesios es más el ideal bíblico para el matrimonio. La
relación de pareja, para Pablo es una unión santa, un símbolo viviente, una
preciosa relación que merece un amor en la dimensión que Cristo ama a la
iglesia. Efesios nos describe como Cristo amó a la iglesia. Primero viene el
mandato, maridos amad a vuestras mujeres; segundo viene la medida, como Cristo
amó a la Iglesia; y tercero vienen los parámetros, se dio a si mismo por ella,
para santificarla. La primera parte de este verso nos indica cómo un esposo
debe amar a su esposa. “Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la Iglesia”. El parámetro que tenemos los esposos para amar a nuestras esposas
es la manera en que Cristo amó a la iglesia.
La raíz griega de amor es ágape, es
decir, la capacidad que tiene el espíritu para amar. ¿Cuál es la medida de un
esposo para amar a su esposa? La medida del amor de Cristo. Notemos que el amor
de Cristo por la iglesia no es solamente un amor de palabras, es un amor de
hechos por su amada. Donde el Señor se da, y da todo por la iglesia. Esta es la
dimensión del amor donde se da sin esperar recibir, donde el que da se goza de
dar y su alimento está determinado por lo que da. Al leer estos versículos de
Efesios encontramos cinco parámetros para amar a nuestras esposas, como Cristo
amó a la iglesia. Un amor sin reservas,
Un amor que da todo, un amor sacrificado, un amor que se entrega, y un amor
purificador.
UNA AMOR SIN RESERVAS
La segunda parte del verso dice que
se dio a sí mismo. Es a esta acción que llamamos un amor sin reservas, donde el
esposo no entrega solamente todo lo que tiene, sino se da él mismo por amor a
su esposa. El esposo necesita aprender
del amor de Cristo para amar a su esposa sin reservas, es decir, rendirnos completamente.
Es un proceso de aprendizaje. ¿Qué
implica la expresión se dio a sí mismo? Expliquémoslo con la Biblia.
Y llamó a sí a la
gente, juntamente con sus discípulos, y les dijo: Si alguno quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar
su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del
evangelio, la salvará. Marcos 8:34-35
Jesús nos explica la perspectiva
correcta sobre la vida y en este caso en específico sobre el amor. Darse a sí
mismo es igual a negarse. El negarse a sí mismo está seguido de tomar la cruz.
La cruz es sinónimo de muerte, es decir, hay que negarse hasta rendir nuestra
propia vida. ¿Cómo debe de amar un esposo a su esposa? Debe negarse a sí mismo
para poder entregarse a ella, y esa actitud de entrega debe llegar hasta dar su
vida por su esposa. Es una ofrenda a su matrimonio, sólo que la ofrenda es el
esposo. A esto es lo que llamamos un amor sin reservas. Concretemos este punto
diciendo, amar sin reservas es igual a negarse a sí mismo, a no buscar sus
intereses sino los de su amada.
UN AMOR QUE DA TODO
Jesús dio su vida, en servicio a los
demás y entregó su vida al morir en la cruz para que podamos nosotros vivir.
Ahora ¿Qué implica el hecho de dar su vida? Veamos lo que la Biblia nos
responde.
El que no eximió ni a
su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará
gratuitamente también con él todas las cosas? Romanos. 8.33.
Amar a la manera de Cristo es dar
todo lo que tenemos, es dar lo mejor de nosotros cada día. El esposo que
aprende a amar a su esposa en esta dimensión, da cada día lo mejor de si. Y
hasta que no da todo lo que tiene no queda satisfecho. Si amamos de tal manera
que podemos darnos nosotros, también podremos darle a nuestras esposas todo lo
que tenemos. Muchas esposas tienen problemas porque viven limitadas por sus
esposos. Cuando hablamos de vivir limitadas no nos referimos al hecho de tratar
de tener más de lo que tienen para gastar o más de lo que reciben. Estamos hablando
de aquellas mujeres que no les dan toda la atención que necesitan, o todos los
recursos económicos que el esposo puede darles. Hay esposas que están
necesitadas de amor, de atención, de comprensión, también de aspectos
materiales, necesitadas de elogios. No tienen un esposo que haya aprendido el
significado de un amor que da todo. Al concretar este segundo punto, podemos
decir que un amor que da todo es igual a dar nuestra vida por la mujer que
amamos.
UN AMOR SACRIFICADO
La palabra sacrificio es sinónimo de
dar o hacer algo que nos cuesta o que no es fácil, es esforzarse más allá de
nuestros intereses personales. Jesús no sólo se negó a sí mismo, sino tomó su
cruz y dio su vida para que la iglesia pudiera vivir. Esto es un amor
sacrificado donde ofrendamos nuestra vida por nuestra esposa. El amor de una
madre por sus hijos nos ilustra correctamente lo que significa un amor
sacrificado. La madre se desvela por sus hijos cuando los esta criando, se
quita el pan de la boca para que ellos coman, hace un sacrificio enorme para
traerlos a la vida, soportando los dolores del parto. Esto es un amor
sacrificado. De la misma manera Cristo durante su ministerio terrenal, soportó
todo tipo de pruebas, se sacrificó por amor a la Iglesia. Como esposos
necesitamos aprender a amar a nuestras esposas con un amor sacrificado. El secreto radica en el hecho de que nosotros
tomemos nuestra cruz y avancemos la
milla extra, es decir, nos rindamos.
Fue despreciado y
desechado por los hombres, varón de dolores y experimentado en el sufrimiento.
Y como escondimos de él el rostro, lo menospreciamos y no lo estimamos.
Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros
le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido. Isaías 53:3
Este verso nos enseña hasta dónde
llegó el sacrificio de Jesús. Fue despreciado y desechado por los hombres;
estuvo sometido al dolor y experimentó el sufrimiento todo por amor.
Comprendamos que la Biblia no nos está diciendo que el matrimonio es una cárcel
o una cámara de gases donde vamos a estar sufriendo. El mensaje de la palabra
de Dios es la capacidad de amor que un esposo debe tener hacia su esposa, es la
manera como Cristo amó a la Iglesia, en una actitud de sacrificio. Concretemos
el tercer punto del amor sacrificado recordando las palabras del salmista. Los
que con lágrimas sembraron con regocijo segarán. El fruto del amor tiene un
precio.
UN AMOR QUE SE ENTREGA
La palabra entregarse en su raíz
griega se traduce como: rendirse, dar a luz, transmitir. Al hablar de un amor
que se entrega, tenemos que explicar que no es lo mismo dar algo porque nos lo
piden, que dar algo porque nosotros queremos agradar a nuestro cónyuge. Y este
es el principio que nos enseña el Señor, es dar algo que no nos están pidiendo.
El amor de Cristo por la iglesia, es un amor que se entregó, sin ningún tipo de
petición. Notemos que tanto el mundo como la iglesia no le estaban pidiendo a
Jesús que se entregara, Él se dio por amor a nosotros, se entregó. Era algo que
necesitábamos, pero no teníamos la solvencia para pedirlo y mucho menos
exigirlo.
Con Cristo he sido
juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que
ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se
entregó a sí mismo por mí. Galatas 2:20.
Este es el cuarto parámetro que la
Biblia nos muestra el amor de Cristo por la iglesia. De la misma manera un
esposo debe amar a su esposa, con un amor que se entrega, es decir, no debemos
esperar que nuestra esposa nos pida que
la amemos, que le pongamos atención, que la escuchemos, que la enamoremos.
Debemos de entregarnos, el que ama se entrega. Concretemos este cuarto punto
diciendo que el amor que se entrega es igual a llegar al beneplácito, es decir,
complacer los deseos y voluntad de nuestra esposa.
UN AMOR QUE PURIFICA
El amor de Dios procura limpiar por
completo al ser amado de toda forma de pecado y de maldad. Cristo amó a la
iglesia con un amor purificador, esto es igual a ayudarle a corregir sus
errores. El quinto parámetro para amar a nuestras esposas esta en la medida del
amor de Cristo, es el amor que purifica. Que queremos decir con esto, bueno la
misma palabra de Dios nos lo explica. El verso que estamos estudiando de
Efesios 5:26, en su parte final dice: Habiéndola
purificado por medio del lavamiento del agua en la palabra. El mecanismo
para mostrar un amor que purifica es la palabra. La Biblia dice en Proverbios
18:21 que en la lengua esta el poder de la vida y de la muerte. Las palabras que
salen de los labios de un esposo hacia su esposa van a determinar el curso de
su matrimonio.
El esposo debe de aprender del Señor
y purificar día a día a su esposa a través de las palabras que le ministra,
pero hay que tener mucho cuidado porque en muchos casos, las palabras que
escucha una esposa son palabras de muerte y no de vida. ¿Entonces cómo hacemos
para fluir con un amor purificador? A través del lavamiento del agua, es decir,
a través de las palabras de vida que le ministra su esposo al corazón, a la
mente y al espíritu de ellas. Concretemos este último punto del amor que
purifica, diciendo que las palabras que bendicen, edifican, alientan, animan,
desarrollan el amor purificador. La esposa será grandemente bendecida y
purificada por la ministración de vida
que su esposo tiene día a día sobre ella.
CONCLUSIONES
1. El amor de un esposo hacia su esposa
marcará una diferencia en una relación de pareja que trae grandes bendiciones
sobre el matrimonio.
2. El Señor Jesús es el modelo a seguir
en el amor del varón para con su esposa. Pablo en Efesios nos muestra el camino
para que aprendamos a amar a nuestra esposa y alcancemos el nivel de Cristo
para amar.
3. Cinco parámetros encontramos en el
amor de Cristo hacia la iglesia: el primero es el amor sin reservas; el
segundo, un amor que da todo; el tercero, un amor sacrificado; el cuarto, un
amor que se entrega; y el quinto, un amor que purifica.